Cansado de buscar, tan solo queda una opción: encontrar tu propio camino. Que puede no ser el más acertado ni el que tiene menos curvas, pero al menos es el tuyo. Así que ni santas ni diablas, ni pecadoras, ni mujeres escogidas al azar, ni dejarte llevar por los sentimientos o las emociones.
Se terminó la época de los amores impulsivos, de confundir la amistad con algo más.
De necesitar ese sentimiento maldito, el amor, para huir de la soledad. Que en el fondo, no deja de ser una buena amiga, y una realidad. Porque estás solo cuando naces, pero mucho más cuando mueres. El resto del camino, eso que llamamos vida, es una aventura, en la que se alternan los jugadores, se rompen grandes amistades, se olvidan nombres, se mezclan caras, te despides de grandes amores. Ciao, au revoir.
Embarcado en la aventura de tratar de olvidar a mi hermosa dama, tampoco deseo volver a caer en la trampa de unos ojos marrones o azules o verdes, de una melena larga o corta, de uno cuerpo fibroso o tirando a delgado.
No.
Me cansé.
Ha llegado el momento de descubrirme a mi mismo, de quererme un poco más. De no depender de otros para ser feliz.
¿Lo conseguiré? Es muy pronto para decirlo. Pero estoy en ello...

No hay comentarios:
Publicar un comentario