martes, 17 de octubre de 2023

SENTIMIENTOS ENFRENTADOS

 

Pasan los días y los años, pero en vez de volverte más sabio, te conviertes en un salami. Una mezcla nutritiva, fácil de consumir, que a mucha gente le gusta, pero otros muchos odian. Y en el fondo, te da igual. Sigues adelante, persiguiendo ilusiones que a veces se realizan, viviendo del presente, tal vez porque el pasado no te importa ni te llena, y el futuro carece de valor, puesto que no lo ves de manera clara. Nada te garantiza ni siquiera el próximo minuto, a cualquiera le puede dar un aneurisma o un infarto, y quedarte en el sitio, como un pez de colores fuera del agua. Adiós, goodbye... Pero se trata de disfrutar del presente, incluso de una madrugada como esta, cuando te puede el sueño, y escribes palabras sin mucha lógica en el teclado del portátil.

Hay personas que salen de tu vida, como mi bella dama, o mi amiga de Málaga, y quizás sea para bien. O para mal. Las dos te dejan un vacío en el corazón por tantos recuerdos compartidos, y por tantos sueños que no se hicieron realidad. Ayer les mandé una postal a ambas, con nulas esperanzas de cambiar las cosas, pero por algo se empieza. Libertad de expresión y todo eso. En unas semanas, será un libro, y un ramo de flores. Cuesta pensar en lo que pudo haber sido. Prefiero seguir adelante. Y sin embargo, a ambas las quise con todo mi ser.

Menos mal que hay otras personas que entran en tu vida, casi al azar, y te recomponen, buscan todas tus piezas, y las juntan de nuevo. Son las personas vitamina, aquellas especiales que con su amistad iluminan ese horizonte que antes te daba tanto miedo. Nuevos amigos surgen, y no te sientes tan solo. Un par de cines, varios desayunos y alguna cena, una visita sorpresa de un amigo de toda la vida, el viaje que se va perfilando, los proyectos compartidos. Recuperas las fuerzas.

Y te sientes bien, mientras escribes un texto que a nadie le importa, y que tampoco nadie leerá ni dará un triste me gusta. En el fondo, te da igual. Son palabras lanzadas al viento, cuyo objetivo no es otro que expresarte de manera libre. Vas conjurando al presente, y confías en que todo vaya a mejor. Respiras, muy profundo, el dolor no disminuye, el ataque de ansiedad tampoco. Y sigues adelante, devorando la noche, mientras buscas tu camino hacia el alba...

DESDE MI VENTANA

 

Esperando, junto a la ventana, tu regreso, Contando segundos, minutos y horas... Soñando, como siempre, con tu figura destacándose en el límite del prado, y con el movimiento rojo de amapolas, que se pliegan a tu paso como el viento...

Recordando aquella mañana, de primavera. Al salir de casa, me besaste en los labios con tu mezcla de olores, after shave, colonia, pasta de dientes, y aquél sabor en tus labios, indefinible, pero muy tuyo, me hiciste cosquillas al besarme... Acariciando tu cara, nunca entendí esa manía tuya de dejarte perilla y bigote, decías que era una cuestión de estética, de sentirte mejor... ¡Si para mí siempre estabas guapo, si yo nunca te pedía nada, salvo amor!

Pero nunca volviste...

Y me quedé, como siempre en tu ausencia... Tan sola, tan vacía, tan triste... Las horas pasaban, llegó la hora de tu regreso, y no volviste... ni entonces, ni nunca, mi amor... Ibas en uno de los trenes de la muerte, y ella te estaba esperando, como a todos, en la estación de Atocha... el once de marzo... Tapado por una sábana, no me dejaron ni tan siquiera verte, ni abrazarte... ni besarte... robándome el último adiós...

Han pasado las horas, los días, los meses y los años... A mí también me capturó la Parca... mientras dormía, mas en el fondo, yo ya estaba muerta, sin tus abrazos, sin tu sonrisa canalla, sin tus besos, sin todas aquellas cosas por vivir.

Yo pensaba que al menos, con la muerte, estaríamos juntos de nuevo, por siempre. Mas seguimos separados, tú no vuelves, y yo te sigo esperando, tras los cristales rotos deseando verte, por última vez, al caer la tarde, en el campo de amapolas...