domingo, 10 de marzo de 2024

PALABRAS DEL AGENTE ZEUS (BUENO, CASI ÓRDENES)

SOBRE LAS FUNCIONES DE MI HUMANO DE CABECERA

LA ABUELA PILAR ES OTRA HISTORIA.
El otro día tuve una charla muy seria con mi humano y, a pesar de los problemas de comunicación iniciales, porque no respeta las pausas intermaullidos y responde en un sol mayor en vez de fa sostenido, creí que lo había dejado todo bien claro.
Pero no.
Por eso, ahora, aprovechando que se ha dejado el ordenador encendido, le voy a escribir una lista de tareas y responsabilidades, desde su punto de vista claro, para que lo entienda.
Sí, es cierto, los gatos sabemos usar los ordenadores, las impresoras, incluso el lavavajillas (por eso lo inspecciono con frecuencia) y otros electrodomésticos. Pero solamente cuando estamos solos. Si hay humanos por delante, pues nos hacemos el gato.
En fin, que esta es la lista de sus utilidades, siempre desde su perspectiva:
Mi función, la más importante en mi vida, es ocuparse del Agente Zeus, mi amo y señor. Lo que incluye estas tareas ineludibles, tanto suyas como mías:
- limpiar su arenero,
- darle de comer su loncha de jamón York clandestina,
- dejarle que se afile las uñas en mis vaqueros,
- robarme la silla del despacho,
- morder mis codos,
- perseguirme por toda la casa con el juguete,

- darme sustos... ¿sigo?
- asustarme corriendo por toda la casa como loco,
- pasarse un buen rato mirando una esquina del despacho y luego acercarse a saludar
- tirar las macetas de la mesa,
- cazar la varita de incienso,
- salir sobre el aire acondicionado de la ventana de mi dormitorio,
- dejarle que se atrinchere dentro de mi armario o del de la ropa blanca,
- ayudarle a bajar desde encima de la nevera cuando le apetece o le entra el vértigo,
- interrumpir las grabaciones de tiktok con sus maullidos,
- pasear por encima del teclado cuando estoy escribiendo
- comprobar la temperatura del agua de la ducha,
- ser su acompañante cuando tiene que ir al veterinario (todo un drama),
- ser su proveedor de latitas y cosas ricas,
- recoger sus cacas en el arenero (menos mal que no es un Gran Danés),
- buscarle por toda la casa cuando se esconde,
- dejarle ponerse delante de mis pies en la oscuridad (y casi hacerme caer),
- perseguirle hasta el octavo piso cuando se escapa de la casa,
- negociar con el vecino su regreso desde el balcón ajeno,
- que le masajee la tripa después de comer,
- proveer las sesiones de peinado cada dos noches,
- hacerle compañía a primera hora de la mañana cuando se aburre,
- cambiar la cadena de televisión cuando no le gusta lo que están echando (le encantan los programas de reformas y las tertulias de la sexta, pero no tolera a Jordi Hurtado),
- jugar al escondite cuando me roba el móvil,
- y otras muchas cosas de las que seguiremos hablando en otro momento.