Lo reconozco, padezco de ansiedad social. Sobre todo en las redes de mensajería instantánea, como Whatssap o instagram, me pone de lo más nervioso que me dejen en visto. El dichoso doble check azul, casi siempre, se convierte en una fuente de estrés si no me responden pronto, bueno, dentro de un margen de tiempo razonable. Quizás pienso que todo el mundo dispone del mismo tiempo libre que yo, o le doy demasiada importancia a mis mensajes de buenos días. ¡Si al menos uno de ellos fuera lo bastante urgente, lo comprendería!
Pero es por el silencio. Por esa impresión de abandono que me da cuando pasan los minutos y no hay respuesta.
En estos dos últimos días, me han regañado por ese motivo. Una de las veces, simplemente me han mandado un bonito emoticono con la carita sonriente y una cremallera en los labios. Mensaje recibido. Tampoco pido tanto, ¿sabes? Un poquito de cariño, de complicidad, de eso que hacía nuestra relación distinta de las demás, y le daba un valor especial. Ese poquito de locura, esos pequeños planes... Porque de lo contrario... Chao muy buenas como la cosa siga así.
La otra me lo han explicado desde el cariño y la amistad, y lo he entendido. Incluso he subido un cartelito sobre el tema en Facebook. Y he tardado casi seis horas en volver a mandar un mensajito. Estarás contenta, G. Te voy haciendo caso.
Quizás en buena parte se derive de mi miedo patológico a la soledad. O a mi necesidad de recibir muestras de cariño. Me voy haciendo mayor quizás para las redes sociales, ¡pero me divierto tanto! También es por esa necesidad de comunicarme, cuando en mi trabajo lo único con lo que me encuentro son barreras, el uniforme en ocasiones puede ser muy solitario.
Pero he sido un chico bueno, perrito bueno guau guau, y me he dedicado casi todo el resto de la tarde a leer, sin prestar atención al móvil más de lo estrictamente necesario, y alguna ojeada ocasional a las otras aplicaciones. Así que he avanzado mucho en la lectura. No hay mal que por bien no venga. No sé, quizás con algo de entrenamiento complementario lo consiga. De momento, voy a apagar de nuevo el móvil (lo he tenido que encender por la puñetera identificación en dos pasos que me exige blogspot cuando pretendo escribir algo desde casa), y a seguir leyendo mientras hago la bicicleta estática.
