domingo, 8 de octubre de 2023

ARREBUSCANDO EN EL BAÚL DE LOS RECUERDOS

A veces, nos encanta complicarnos la vida. Con esos sentimientos que van naciendo casi en contra nuestra, pero que están ahí, y nos acompañan. Tan vinculados a los extremos. En mi caso, al amor y al odio. Ya sé que ninguna de ambas opciones es buena, pero, como las meigas, "haberlas hailas".

Y surgen los recuerdos. Caras, nombres, y cuerpos. Sentimientos. Ya tan lejanos que parecen sacados de otro cuento. Amores, mejor dicho enamoramientos, por supuesto no realizados, que son los que pueden durar décadas. Y que te hacen sonreír. Algunos de ellos tan vinculados al Mediterráneo, que incluso vienen impregnados del sabor a sal. Otros, como el de Gacela, por siempre en México. Incluso algunos que conservan el tacto de los bancos de cemento del patio del instituto. Algunos más, inconfesables, de la universidad. Personas que se han ido integrando en mi vida y en mi memoria. Ese límite tan difuso entre la amistad y el amor, que los hace tan frágiles como una pompa de jabón, pero tan fuertes e intensos como el filo de una katana de Hatori Hanzo.

Por suerte o por desgracia, tengo grandes lagunas en la memoria, de épocas que preferí borrar. Esto ayuda mucho a soltar lastre emocional. Me considero una persona muy anclada en el presente, ¡qué remedio! Porque el día de mañana me parece incierto. Y procuro disfrutarlo, igual que las pequeñas cosas buenas que nos da la vida. 

Una charla entre amigos. Un buen desayuno. La complicidad de cocinar juntos. La magia del cine en penumbras. Un paseo por el bosque. Perderme en unos ojos negros. Escuchar su voz en los mensajes. Pasear sin rumbo por el Retiro. El mar, siempre tan cerca y tan lejos. Un rato de poesía con amigos. Olvidarse de todo entre las páginas de un buen libro. La risa de los niños. Un abrazo de buenos días, o de buenas tardes. Nunca está de más un abrazo. Un cuerpo fibroso junto al tuyo. Ese apretón de manos firme. Odio las manos de pescado. El milagro de un nuevo amanecer.

La incertidumbre del mañana, que le da tanto valor al presente...

Vive, pues, amigo. Disfruta el presente. Y sé feliz.