sábado, 4 de noviembre de 2023

TRASCENDENCIA LIMITADA

    Supongo que una de las principales ventajas de no ser ningún influencer, ni de tener un gran número de amigos o seguidores en las redes sociales, es la relativa irrelevancia de tus actos, mientras no sean ilegales. Puedes hacer lo que quieras. Un día hablas del amor, y recuerdas experiencias pasadas, y tienes seis visionados y ningún comentario. Otro, hablas de la suerte, y son cinco. Escribes una historia de amor, y lo ven dos. Incluso puedes hablar de la muerte con total libertad, subiendo un vídeo a Instagram y a Facebook, y reaccionan treinta personas, de las cuales catorce dejan comentarios. ¡No sabéis cuánto os quiero por ello, pequeños galos insurgentes!

    Va a resultar que es el anonimato el que nos hace libres y felices. Cierto, no me importaría que mis vídeos del 4 de noviembre de 2023 se convirtieran en virales, que de todas formas hablan de una persona que no le tiene miedo a la muerte, y que se prepara para ella cada noche al cerrar los ojos, o cada día si sale del turno vampiro (maravillas del trabajo de vigilante de seguridad).

    Pero no es un mensaje triste, al revés, se trata del testimonio de alguien que está en paz, y que celebra ese pequeño milagro cotidiano que representa el estar vivo.

    Cierto es que en todos mis relatos de la última semana del #microctubre, que por cierto fui de los pocos en completar, hablaba de la muerte, o era ella la protagonista de una u otra manera. Pero no me encuentro ni especialmente triste, ni deprimido, ni inestable. Vivo el presente, y ya está. Me quedan algunos proyectos por cumplir, ella bien lo sabe, y me jodería muchísimo no verla llegar al comienzo de esa nueva etapa en su vida, pero no está en mi mano.

    No me importaría haber sido más afortunado en el amor, pero a cambio, amé a dos mujeres. Cada una de ellas me ofrecía una cosa distinta, pero entre las dos, alcanzaba la plenitud. Opté por la realidad, en vez de un sueño estéril al que dediqué los últimos catorce años. ¿Que en vez del amor sin límites que yo deseaba, y que también ofrecía, conseguí una amistad pura, fuerte e incondicional? ¡Pues bien afortunado que me siento! El deseo pasa, la amistad como manifestación última y superior del amor permanece. En el fondo, de eso se trata el éxito en la vida: en disfrutar plenamente de la amistad incondicional. Todas las demás cosas, son superfluas... 

    Y lo único que te duele es haber dejado pasar tantos años de tu vida, antes de conocerla.