sábado, 21 de octubre de 2023

REPASANDO AMORES CADUCADOS

Los sentimientos no son un asunto fácil de manejar. Razón y corazón se enfrentan, y tienes que asumir los nuevos límites entre la amistad y el amor. Soy un experto en ese terreno, llevo toda la vida moviéndome en ese campo. En mi se manifestaban tres tendencias: la necesidad de no estar solo, mi gusto por enamorarme, y la seguridad que da la amistad. Por eso, cuando conocía alguna chica que me gustaba, era muy difícil no enamorarme de ella; para aceptar luego mi rol como amigo, si tenía suerte. Ojo, eso no quiere decir que haya estado enamorado de todas mis amigas, pero sí de algunas de ellas. Amores estériles por supuesto, tan solo dos o tres veces he sido correspondido, siquiera de forma temporal. 

M.G. se llamaba una de ellas, nos conocimos en un campamento de verano en el pantano de Entrepeñas y Buendía, allá por el año 1984. Una chica italiana, de la ciudad de Rieti, de enormes ojos marrones y rebelde y rizada melena negra. por no variar, yo me sentía atraído por otra chica, la misma que suscitaba el interés de casi todos los chicos y de no pocos monitores, pero el resultado lo puedes imaginar. No le hice demasiado caso a la chiquita italiana, quien sin embargo pasaba casi todo el tiempo posible entre actividades lúdicas conmigo. Nos hicimos amigos, es cierto, e intercambiamos direcciones, pero solamente unos meses más tarde me dijo que estaba enamorada de mi... Conservo las fotos que nos hicimos aquél verano, pero no volvimos a vernos nunca. Años más tarde, a los dieciocho, me concedieron una beca de estudios en Roma, e incluso cogí el tren para darle una sorpresa, fui a la puerta de su casa, pero tuve miedo, y no pulsé el timbre... De todo esto hace más de treinta años, perdimos el contacto... aunque de vez en cuando pienso en ella.

Siempre recordaré a A., la primera mujer con quien hice el amor, y que me introdujo en las delicias del sexo. Era el final del primer año de carrera, y me fui a Inglaterra con el sobrino de una amiga de mi  madre, para perfeccionar mi nivel de inglés, que era bastante bueno. Con mis idiomas, estaba convencido de que sería relativamente sencillo conseguir un trabajo, pero resulta que en aquellos tiempos no éramos todavía comunitarios, así que carecía de los papeles y de los permisos. Por ello, me vi abocado a trabajar en la economía sumergida. El primer sitio fue un hospital, el Central London, donde me contrataron como limpiador en una de las salas comunes. Durante unos días, también estuve adecentando los dormitorios en los que se alojaban los médicos residentes, y allí fue cuando coincidimos A. y yo. Una mujer italiana, unos doce o trece años mayor que yo, que desde el primer momento se sintió atraída por mi; y yo por ella... Poco nos faltó para acostarnos por primera vez en una de esas habitaciones; empezamos a hablar, y algunos días más tarde, me ayudó a entrar de manera clandestina en su residencia, en su habitación, y en su cama. Hubo mucha pasión, mucha entrega, mucha paciencia y mucho juego, por lo que la experiencia fue inolvidable. El romance duró varias semanas, hasta que me cambié de trabajo, nos vimos un par de veces más... Nunca supe su apellido, ella prefirió no darme su teléfono, y que todo quedase reducido al sueño de unas cuantas noches de verano. Perdimos el contacto.

Otra chica que supuestamente se enamoró de mi, fue mi ex mujer, F.. Nos conocimos a través de J.A., un amigo en común, en la Plaza Mayor el día de los Inocentes del año 1995. Pero tal y como terminó nuestra relación, con una infidelidad por su parte después de ocho de matrimonio, muchas veces me pregunto si fue sincera conmigo, o si en el fondo le habría servido cualquier otro chico, siempre que viviera en Madrid y le permitiera alejarse de su precioso pueblo extremeño, por el cual no sentía el menor cariño; y de unos padres a quienes no valoraba tampoco. Vale que algo sentiría al principio, y puede que yo también, pero en esencia los dos nos sentíamos solos, aunque más allá del sexo (tan febril y apasionado en los primeros tiempos) y del gato negro que adoptamos, poco más teníamos en común. No compartíamos intereses, ni aficiones o inquietudes... Llevamos doce años felizmente divorciados, ella rehízo su vida, pero no forma parte de la mía.

Sí, en otras etapas de mi vida, me he enamorado, a veces un poquito, otras "hasta las trancas", con distintos grados de correspondencia. Pero creo que la mujer que más me ha marcado durante los últimos años ha sido sin duda la bella I. No fue fácil para ninguno de los dos, el vivir en ciudades distintas no ha facilitado precisamente las cosas, su negativa a embarcarse en una relación más profunda y a que volviera a visitarla lo ha reducido a un intenso amor virtual, con altibajos, y distintos grados de entrega. Ella afirma haberse enamorado de mi desde el principio, hace más de catorce años, y cuando yo estaba (in)felizmente casado, lo que se convirtió en un obstáculo insalvable, pero nunca me lo dijo... Solamente años más tarde, cuando ya había terminado mi relación con F. ella se decidió a contármelo a través de canciones, mandándome la versión de "Algo contigo" de Rosario Flores. El intercambio de mensajes fue intenso, nos conocimos en Facebook y fue ella quien me pidió amistad... Yo me enamoré de ella sin darme demasiada cuenta hace unos nueve años, cuando ya se había metido profundamente en mi vida, y me decidí a dar el salto y plantarme en Granada sin avisar. Tan solo estuvimos juntos unas horas del viernes y del sábado, y nunca nos hemos vuelto a ver. Sus ataques de celos y su indecisión no facilitaban demasiado las cosas, aunque hubo un tiempo en el que estuve a punto de pedir el traslado a su ciudad... Todo terminó hace unos meses, pero me queda el dulce sabor de lo que pudo haber sido...

Sobre el presente, mejor correr un tupido velo. Ya no tengo muy claro el límite entre la amistad y el amor, y me gusta jugar con fuego, incluso a riesgo de quemarme... Pero de ellas, prefiero no hablar, en este momento... Sería material para otra historia, de esas que se tienen que contar al oído...


jueves, 19 de octubre de 2023

A LA DISTANCIA DE UN BESO

 

Nada, y en el fondo, todo nos separa. Trabajo, familia, amigos, esperanzas, quizás incluso sueños e ilusiones. Y yo te persigo inclemente y despiadado, para hacerte sentir de nuevo, y lograr, contra todo pronóstico, que me quieras.

Ni siquiera pido un amor de película, me conformo con uno de botica, de pocas palabras, y alguna caricia. Pues en el fondo, quererte, está grabado en mis genes, en mi naturaleza, desde el primer momento en que te vi. Quizás fueras solo la persona adecuada, en el momento preciso, con la necesidad, desconocida para ella, de ser amada. Que se fue a juntar con un ser, para quien la vida sin amar no existe, y que por ello, ama sin esperanza ni medida.

Y aquí seguimos, jugando, enamorándonos, de una palabra, de un sonido, de un gesto, pero también de la idea y del cariño. Tú, tan lejana, en tu fortaleza de la soledad, de la tristeza, y yo, fiel caballero enamorado, desmontando tu torre de piedra con las manos. Mientras sueño con estar de nuevo a tu lado, y decirte todas aquellas palabras, que de momento, solo puedo convertir en furtivos textos.

Seguimos a la distancia de un beso, de una caricia, y te voy rodeando de palabras y de verbos, de pronombres y de adjetivos, para que pienses en mí al dormirte... Con la vana esperanza de encontrarnos, libres por fin, a medio camino, entre la vida, y el más salvaje y absoluto de los sueños.

martes, 17 de octubre de 2023

SENTIMIENTOS ENFRENTADOS

 

Pasan los días y los años, pero en vez de volverte más sabio, te conviertes en un salami. Una mezcla nutritiva, fácil de consumir, que a mucha gente le gusta, pero otros muchos odian. Y en el fondo, te da igual. Sigues adelante, persiguiendo ilusiones que a veces se realizan, viviendo del presente, tal vez porque el pasado no te importa ni te llena, y el futuro carece de valor, puesto que no lo ves de manera clara. Nada te garantiza ni siquiera el próximo minuto, a cualquiera le puede dar un aneurisma o un infarto, y quedarte en el sitio, como un pez de colores fuera del agua. Adiós, goodbye... Pero se trata de disfrutar del presente, incluso de una madrugada como esta, cuando te puede el sueño, y escribes palabras sin mucha lógica en el teclado del portátil.

Hay personas que salen de tu vida, como mi bella dama, o mi amiga de Málaga, y quizás sea para bien. O para mal. Las dos te dejan un vacío en el corazón por tantos recuerdos compartidos, y por tantos sueños que no se hicieron realidad. Ayer les mandé una postal a ambas, con nulas esperanzas de cambiar las cosas, pero por algo se empieza. Libertad de expresión y todo eso. En unas semanas, será un libro, y un ramo de flores. Cuesta pensar en lo que pudo haber sido. Prefiero seguir adelante. Y sin embargo, a ambas las quise con todo mi ser.

Menos mal que hay otras personas que entran en tu vida, casi al azar, y te recomponen, buscan todas tus piezas, y las juntan de nuevo. Son las personas vitamina, aquellas especiales que con su amistad iluminan ese horizonte que antes te daba tanto miedo. Nuevos amigos surgen, y no te sientes tan solo. Un par de cines, varios desayunos y alguna cena, una visita sorpresa de un amigo de toda la vida, el viaje que se va perfilando, los proyectos compartidos. Recuperas las fuerzas.

Y te sientes bien, mientras escribes un texto que a nadie le importa, y que tampoco nadie leerá ni dará un triste me gusta. En el fondo, te da igual. Son palabras lanzadas al viento, cuyo objetivo no es otro que expresarte de manera libre. Vas conjurando al presente, y confías en que todo vaya a mejor. Respiras, muy profundo, el dolor no disminuye, el ataque de ansiedad tampoco. Y sigues adelante, devorando la noche, mientras buscas tu camino hacia el alba...

DESDE MI VENTANA

 

Esperando, junto a la ventana, tu regreso, Contando segundos, minutos y horas... Soñando, como siempre, con tu figura destacándose en el límite del prado, y con el movimiento rojo de amapolas, que se pliegan a tu paso como el viento...

Recordando aquella mañana, de primavera. Al salir de casa, me besaste en los labios con tu mezcla de olores, after shave, colonia, pasta de dientes, y aquél sabor en tus labios, indefinible, pero muy tuyo, me hiciste cosquillas al besarme... Acariciando tu cara, nunca entendí esa manía tuya de dejarte perilla y bigote, decías que era una cuestión de estética, de sentirte mejor... ¡Si para mí siempre estabas guapo, si yo nunca te pedía nada, salvo amor!

Pero nunca volviste...

Y me quedé, como siempre en tu ausencia... Tan sola, tan vacía, tan triste... Las horas pasaban, llegó la hora de tu regreso, y no volviste... ni entonces, ni nunca, mi amor... Ibas en uno de los trenes de la muerte, y ella te estaba esperando, como a todos, en la estación de Atocha... el once de marzo... Tapado por una sábana, no me dejaron ni tan siquiera verte, ni abrazarte... ni besarte... robándome el último adiós...

Han pasado las horas, los días, los meses y los años... A mí también me capturó la Parca... mientras dormía, mas en el fondo, yo ya estaba muerta, sin tus abrazos, sin tu sonrisa canalla, sin tus besos, sin todas aquellas cosas por vivir.

Yo pensaba que al menos, con la muerte, estaríamos juntos de nuevo, por siempre. Mas seguimos separados, tú no vuelves, y yo te sigo esperando, tras los cristales rotos deseando verte, por última vez, al caer la tarde, en el campo de amapolas...

lunes, 9 de octubre de 2023

AMORES...

Tengo muy claro que esta madrugada va a ser de lo más interesante. Si la empecé escuchando a Francis Cabrel, con "La quiero a morir", en los dos idiomas; en breve me pondré con Manzanita, y su "Esa cobardía"; para terminar con Rosario Flores y su versión de "Algo contigo."

Tres canciones cuyo nexo de unión es hablar de amor, pero de uno especial, el no compartido, o no confesado, que de esos tengo vastos conocimientos. ¡Qué le vamos a hacer, es lo que pasa cuando eres afortunado en el juego! Llevo dos semanas que gano cincuenta... céntimos en la lotería primitiva, y es evidente que no se puede tener todo. Aunque ya podrían ser cincuenta mil euros, que los aprovecharía con gran cariño y eficacia. Pero mejor no nos desviemos del tema. El amor, silenciado y no expresado.

Todo depende del tipo de amor, y también de la persona hacia quien vaya dirigido. En donde me siento más cómodo es en los límites de la amistad, en ese territorio peligroso, donde todo es posible, cada uno asume su lugar, pero sin embargo... Sin embargo, el corazón es libre.

La de Rosario Flores, hubo unos meses en los que me la mandaba Inma, mi bella dama, y yo no entendía demasiado el por qué de su insistencia, porque hasta mucho tiempo después no me dijo que estaba enamorada de mi, y que con esa canción estaba expresando sus sentimientos. Claro que yo estaba inmerso en una etapa durísima, después de la ruptura con mi ex pareja, y no quería saber demasiado de mujeres. Entre otras cosas, no me sentía valioso; y  ella al mismo tiempo pareció considerarlos inapropiados o una chiquillada. Sobre todo no se consideraba digna de que nadie la amase, lo cual no facilitaba las cosas. Resumiendo mucho, después de nuestro encuentro inicial, y a pesar de mi insistencia e interés (porque me enamoré hasta las trancas de ella), no nos volvimos a ver: todo eran excusas por su parte, problemas e inconvenientes. Y al final, bueno, todo terminó de la única manera posible. Celos, enfado, bloqueo, y desde el mes de agosto, cada uno por su lado. En cierto modo, la sigo queriendo, ya que me ayudó a no sentirme solo y a superar mi ruptura. Durante dos años, las cartas semanales se convirtieron en una tradición, ella siempre afirmó que le encantaba recibirlas, así como mis muestras de amor, pero todo ello es historia.

La de Manzanita está muy vinculada con dos chicas cuyo nombre empieza por la letra B. La primera sigue viviendo en la orilla del Mediterráneo, y durante décadas fue mi gran amor imposible. Incluso tuve la fulgurante necesidad de escribir una novela, en la que imaginaba toda una vida a su lado, esa que jamás habíamos disfrutado. Pero ella me veía solamente como un consejero en materia de libros, y como un gran amigo. Sin contar que se casó muy pronto, y tuvo dos preciosos hijos. Me enteré dos años y medio más tarde, en una conversación casual, de que se había divorciado. Yo también era un hombre libre, nuestra amistad estaba consolidada, y creí que todo era posible. ¡Error! Después de hacerme ir hasta aquella ciudad, para vernos de nuevo después de tantos años, optó por no recibirme, y mandarme un espantoso mensaje de Whatssap, despidiéndose de mi. Y claro, la bloqueé, ella me bloqueó, y en ellas seguimos, enfadados desde hace casi un año. La segunda B fue un amor fulgurante, imposible, en buena medida porque yo estaba casado... y ella era lesbiana, aunque de eso me enteré una vez se hubo marchado del trabajo. Lo único bueno es que gracias a ella empecé a escribir en el año 2009, y desde entonces, no he parado.

Y la primera, es un poco en memoria de todos esos amores inadecuados, no expresados, y no correspondidos, que me han ido persiguiendo a lo largo de toda la vida. Desde María, mi primer gran amor en la escuela, pasando por unas cuantas adolescentes en mis años de formación, como la increíble Susana, la dulzura personificada, y que me hacía pensar en la princesa Yasmine, de "Aladino", cuyos recuerdos atesoro en la memoria. 

Caras, cuerpos, gestos, sobre todo de los ojos y de las manos. Abrazos, algún que otro beso en las mejillas, paseos, innumerables cafés y desayunos, algún pincho de tortilla de patatas (con cebolla) regado con un Martini blanco a media mañana... Confesiones que se vuelven aceptables con algún adjetivo u adverbio, cuando la verdad lucha por salir entre tus labios y te mueres por besarla. Amores que terminé convirtiendo en amistad, quizás el refugio de los cobardes, o el lugar al que perteneces, y que me hacen profundamente feliz.

domingo, 8 de octubre de 2023

ARREBUSCANDO EN EL BAÚL DE LOS RECUERDOS

A veces, nos encanta complicarnos la vida. Con esos sentimientos que van naciendo casi en contra nuestra, pero que están ahí, y nos acompañan. Tan vinculados a los extremos. En mi caso, al amor y al odio. Ya sé que ninguna de ambas opciones es buena, pero, como las meigas, "haberlas hailas".

Y surgen los recuerdos. Caras, nombres, y cuerpos. Sentimientos. Ya tan lejanos que parecen sacados de otro cuento. Amores, mejor dicho enamoramientos, por supuesto no realizados, que son los que pueden durar décadas. Y que te hacen sonreír. Algunos de ellos tan vinculados al Mediterráneo, que incluso vienen impregnados del sabor a sal. Otros, como el de Gacela, por siempre en México. Incluso algunos que conservan el tacto de los bancos de cemento del patio del instituto. Algunos más, inconfesables, de la universidad. Personas que se han ido integrando en mi vida y en mi memoria. Ese límite tan difuso entre la amistad y el amor, que los hace tan frágiles como una pompa de jabón, pero tan fuertes e intensos como el filo de una katana de Hatori Hanzo.

Por suerte o por desgracia, tengo grandes lagunas en la memoria, de épocas que preferí borrar. Esto ayuda mucho a soltar lastre emocional. Me considero una persona muy anclada en el presente, ¡qué remedio! Porque el día de mañana me parece incierto. Y procuro disfrutarlo, igual que las pequeñas cosas buenas que nos da la vida. 

Una charla entre amigos. Un buen desayuno. La complicidad de cocinar juntos. La magia del cine en penumbras. Un paseo por el bosque. Perderme en unos ojos negros. Escuchar su voz en los mensajes. Pasear sin rumbo por el Retiro. El mar, siempre tan cerca y tan lejos. Un rato de poesía con amigos. Olvidarse de todo entre las páginas de un buen libro. La risa de los niños. Un abrazo de buenos días, o de buenas tardes. Nunca está de más un abrazo. Un cuerpo fibroso junto al tuyo. Ese apretón de manos firme. Odio las manos de pescado. El milagro de un nuevo amanecer.

La incertidumbre del mañana, que le da tanto valor al presente...

Vive, pues, amigo. Disfruta el presente. Y sé feliz.