miércoles, 28 de enero de 2026

UNA LUCHA DIARIA CONTRA EL CÁNCER

 No pensaba hablar de ello, pero llevo casi un año de baja después de 27 años currando como un campeón, y de estar incluso planeando la jubilación para dentro de doce años. Pero ahora me dicen solamente que la baja se prolonga hasta el mes de marzo, luego otros seis meses de prórroga y luego el tribunal médico de de la seguridad social que, con los datos disponibles y siempre según los criterios establecidos, debe decidir mi destino. Si soy útil para seguir trabajando en unas circunstancias especiales, o bien me merezco una jubilación anticipada, o una discapacidad. Ninguna de estas posibilidades conseguirá que se me quiten los dolores que a veces no me dejan vivir.

Mi nombre es Fernando Codina, soy periodista , escritor y vigilante de seguridad. Y soy paciente de cáncer, de una de sus variedades llamadas mieloma múltiple y que además afecta a la sangre y a la médula. Lo descubrieron casi por casualidad en unas pruebas muy extrañas para las migrañas, un anticuerpo que no debería estar allí, y menos tan alto, en la primavera del año 2024.


Por si fuera poco, hasta que la detectaron, la enfermedad estuvo causando estragos por todo mi cuerpo. Luego, en noviembre, con todas las pruebas terminadas, vinieron los siete meses de quimio. Hice cambios de turno con los compañeros (durante un mes entero estuve trabajando de noche, y al salir, dos días por semana en ciclos de 21, iba al hospital de día para que me sometieran a quimioterapia). Tuve mucha suerte, eran inyecciones intramusculares, nada de quedarte sentado en un sillón durante horas, convertido en un arbolito de Navidad lleno de sueros.

Yo quería aguantar hasta la fecha del trasplante, previsto para el mes de julio o agosto, y durante tres meses y medio aguanté, es más, ni siquiera se lo dije a los compañeros, al jefe de equipo o al de seguridad. Hasta que un buen día ya no pude más, mi cuerpo debilitado por el tratamiento dijo hasta aquí hemos llegado y pille una bronquitis aguda, por la que me dieron la baja; y esta finalmente se convirtió en incapacidad temporal. Me gané la bronca de mi oncólogo y de mi médico de cabecera, ambos querían que me hubiera cogido la baja desde el principio del tratamiento. Ingresé el día 17 de agosto de 2025, me sometieron a una dosis de quimioterapia masiva dos días después, y uno más tarde, al primer autotransplante de médula (que habían recogido en tres sesiones meses antes, justo el día del gran apagón tuve la última, mediante un proceso de centrifugado de sangre). Al día siguiente, el segundo; y dos después, un trasplante de plaquetas, especialmente tratadas. El internamiento se prolongó durante 22 días, los más dolorosos e incómodos de todo el tratamiento, por una de sus consecuencias, una mucositis... Y por fin terminó esa parte.

Por qué nos da tanto corte estar enfermo? Hay gente que dice pillaré la baja de tres días y así empalmo con el puente, y se quedan tan tranquilos. Otros alegan depresión, sin estar enfermos, para cogerse un mes de vacaciones pagadas. Por favor no juguemos con pretexto con la salud mental, en España mueren personas todos los días por esta causa. Otros, no solamente yo, aguantamos.

El mieloma ha tenido el tiempo de destrozarme el esqueleto, dejándome como si tuviera osteoporosis avanzada en toda la columna, las costillas por delante y detrás también están afectadas, toser es toda una aventura. También tengo lesiones en las articulaciones de las muñecas, las manos, los pies, las rodillas son clavos al rojo vivo como la espalda cuando paso más de una hora caminando y tengo que coger el bus para trayectos cortos si son cuesta arriba.

No puedo hacer la bici por las rótulas, leer libros gordos por el peso. Y ahora lo que me estoy teniendo es que me den el alta en un puesto adaptado. Porque nunca lo están. Eres una carga, bien para la empresa, cosa que solucionan con un despido por baja efectividad si tienes problemas de movimiento por culpa de los dolores (y los dolores crónicos son muy cabrones); o bien la seguridad social se te quita de encima.

Van ya cinco especialistas que me dicen lo mismo, que el mieloma es una en de enfermedad crónica, por lo que no tiene cura, salvo remisión o mejoría, que hay tratamientos prometedores...

Pero que no hay cura para las lesiones, insisto, y encima van a peor. Y que me dices de mi presente, de mi futuro? Pues que no me rindo a pesar de todo, que sigo adelante, lo primero por mi gato, el agente Zeus que volverá a casa a los siete meses y medio del tratamiento. Lo segundo por mi madre y mi familia. Lo tercero pero no menos importante por mi mejor amiga. Y por ese grupo de personas que aparecen en tu vida, te apoyan, y no te juzgan...

Estar enfermo de cáncer no es ser un súper héroe. Hay cientos de tipos de cáncer y en muchos de ellos no se conocen todos sus efectos. Otros muchos no tienen cura. La única solución es una investigación médica a nivel global y con acciones puntuales a nivel local. Y financiación, y ser capaces de captar y mantener a los mejores investigadores en el tema.

El mieloma múltiple con metástasis no crea héroes, el tratamiento solo evita que te vayas antes a la tumba... Frente al cáncer no hay ni buenos ni malos, no ganadores ni perdedores, todos somos víctimas.

No seas bobo, vive, que hace un año y pico pensaba que la vida tenia mucho que ofrecer y ahora compruebo que son solamente fuerzas para seguir adelante como un buey con 

anteojeras...

 


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