No pensaba
hablar de ello, pero llevo casi un año de baja después de 27 años currando como
un campeón, y de estar incluso planeando la jubilación para dentro de doce
años. Pero ahora me dicen solamente que la baja se prolonga hasta el mes de
marzo, luego otros seis meses de prórroga y luego el tribunal médico de de la
seguridad social que, con los datos disponibles y siempre según los criterios
establecidos, debe decidir mi destino. Si soy útil para seguir trabajando en
unas circunstancias especiales, o bien me merezco una jubilación anticipada, o
una discapacidad. Ninguna de estas posibilidades conseguirá que se me quiten
los dolores que a veces no me dejan vivir.
Mi nombre es Fernando Codina, soy periodista ,
escritor y vigilante de seguridad. Y soy paciente de cáncer, de una de sus
variedades llamadas mieloma múltiple y que además afecta a la sangre y a la
médula. Lo descubrieron casi por casualidad en unas pruebas muy extrañas para
las migrañas, un anticuerpo que no debería estar allí, y menos tan alto, en la
primavera del año 2024.
Por si fuera
poco, hasta que la detectaron, la enfermedad estuvo causando estragos por todo
mi cuerpo. Luego, en noviembre, con todas las pruebas terminadas, vinieron los
siete meses de quimio. Hice cambios de turno con los compañeros (durante un mes
entero estuve trabajando de noche, y al salir, dos días por semana en ciclos de
21, iba al hospital de día para que me sometieran a quimioterapia). Tuve mucha
suerte, eran inyecciones intramusculares, nada de quedarte sentado en un sillón
durante horas, convertido en un arbolito de Navidad lleno de sueros.
Yo quería
aguantar hasta la fecha del trasplante, previsto para el mes de julio o agosto,
y durante tres meses y medio aguanté, es más, ni siquiera se lo dije a los
compañeros, al jefe de equipo o al de seguridad. Hasta que un buen día ya no
pude más, mi cuerpo debilitado por el tratamiento dijo hasta aquí hemos llegado
y pille una bronquitis aguda, por la que me dieron la baja; y esta finalmente
se convirtió en incapacidad temporal. Me gané la bronca de mi oncólogo y de mi
médico de cabecera, ambos querían que me hubiera cogido la baja desde el
principio del tratamiento. Ingresé el día 17 de agosto de 2025, me sometieron a una dosis de quimioterapia masiva dos días después, y uno más tarde, al primer autotransplante de médula (que habían recogido en tres sesiones meses antes, justo el día del gran apagón tuve la última, mediante un proceso de centrifugado de sangre). Al día siguiente, el segundo; y dos después, un trasplante de plaquetas, especialmente tratadas. El internamiento se prolongó durante 22 días, los más dolorosos e incómodos de todo el tratamiento, por una de sus consecuencias, una mucositis... Y por fin terminó esa parte.
Por qué nos da
tanto corte estar enfermo? Hay gente que dice pillaré la baja de tres días y
así empalmo con el puente, y se quedan tan tranquilos. Otros alegan depresión,
sin estar enfermos, para cogerse un mes de vacaciones pagadas. Por favor no
juguemos con pretexto con la salud mental, en España mueren personas todos los
días por esta causa. Otros, no solamente yo, aguantamos.
El mieloma ha
tenido el tiempo de destrozarme el esqueleto, dejándome como si tuviera
osteoporosis avanzada en toda la columna, las costillas por delante y detrás
también están afectadas, toser es toda una aventura. También tengo lesiones en
las articulaciones de las muñecas, las manos, los pies, las rodillas son clavos
al rojo vivo como la espalda cuando paso más de una hora caminando y tengo que
coger el bus para trayectos cortos si son cuesta arriba.
No puedo hacer
la bici por las rótulas, leer libros gordos por el peso. Y ahora lo que me
estoy teniendo es que me den el alta en un puesto adaptado. Porque nunca lo
están. Eres una carga, bien para la empresa, cosa que solucionan con un despido
por baja efectividad si tienes problemas de movimiento por culpa de los dolores
(y los dolores crónicos son muy cabrones); o bien la seguridad social se te
quita de encima.
Van ya cinco
especialistas que me dicen lo mismo, que el mieloma es una en de enfermedad
crónica, por lo que no tiene cura, salvo remisión o mejoría, que hay
tratamientos prometedores...
Pero que no
hay cura para las lesiones, insisto, y encima van a peor. Y que me dices de mi
presente, de mi futuro? Pues que no me rindo a pesar de todo, que sigo
adelante, lo primero por mi gato, el agente Zeus que volverá a casa a los siete
meses y medio del tratamiento. Lo segundo por mi madre y mi familia. Lo tercero
pero no menos importante por mi mejor amiga. Y por ese grupo de personas que
aparecen en tu vida, te apoyan, y no te juzgan...
El mieloma
múltiple con metástasis no crea héroes, el tratamiento solo evita que te vayas
antes a la tumba... Frente al cáncer no hay ni buenos ni malos, no ganadores ni
perdedores, todos somos víctimas.
No seas bobo,
vive, que hace un año y pico pensaba que la vida tenia mucho que ofrecer y
ahora compruebo que son solamente fuerzas para seguir adelante como un buey con
anteojeras...


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