lunes, 31 de julio de 2023

ROLES Y ETIQUETAS

Pocas cosas me saturan más que todos los roles que me veo obligado a asumir casi a diario. Hijo, hermano, amigo, amante del cine y del teatro, currante, tío, nieto, viajero, fotógrafo, incluso el de escritor en ocasiones me pesa. ¿Te pasa lo mismo? ¿Tienes tú también la misma impresión de que algo no va bien? ¿No será que esta puta sociedad te obliga a reducirte a uno y dos aspectos de tu vida, olvidando todos los demás? ¿Hasta qué punto estas etiquetas te representan?

Yo estoy cansado de tantas etiquetas. Vale que soy un animal social, amigo de mis amigos, siempre dispuesto a echar una mano, a colaborar con una buena causa (que se lo digan a las ONG en las que participo), a sacar la basura, a limpiar la arena del gato, a preocuparme por quien me necesita, a estar ahí, disponible. Incluso he llegado a hacer de todo esto una forma de vida, de expresión incluso. 

¿Pero quién está ahí para mi?

Sin duda alguna, el gato. Bueno, y también la familia, y mis pocos pero fieles amigos, algunos conocidos, y poco más. Bueno, también mi terapeuta. Sí, desde hace unos cuantos años, estoy yendo a la consulta de una psicóloga, que me ha ayudado a asumir tres duelos muy fuertes, y a buscar un camino. No es malo pedir ayuda cuando la necesitas.

Pero he descubierto que todas esas etiquetas no me representan, y creo que a ti tampoco, querido lector desconocido. Porque en el fondo, hay unas pocas palabras que compartimos, y que nos definen. Ojo, solamente si te ha tocado nacer en una sociedad avanzada o desarrollada, y aspiras a tener tus necesidades cubiertas. Las cosas cambian mucho, por ejemplo, si naces en las planicies azotadas por el sol de Eritrea, en un pequeño pueblo de China, o incluso en una ciudad asolada por la guerra en Ucrania, por citar tres ejemplos...

Vives, y das las gracias por ello, cada mañana, al despertar, por haber regresado de ese limbo, de esa desconexión que es el sueño, con suerte sin pesadillas.

Buscas y peleas, porque la vida se define siempre en función de estas dos palabras. Tienes un sueño, que deseas conseguir, y por el cual lo das todo.

Amas, ya que ese es el objetivo final. Poco importa que encuentres a otra persona que te corresponda, o que te dediques por completo a una causa.

Y mueres. En ello está la verdad. Es lo que nos espera. No creo que es algo a lo que tener miedo. Quizás te da un poco de rabia, todas las cosas que has dejado pendientes (lo cual quiere decir que tienes derecho a vivir otra vez, recuerda a Casper, el fantasmita vacilón).

Y ya está. No hay más. No existen secretos mágicos, ni pócimas milagrosas. De ti depende que estos objetivos, que nos hacen humanos, se conviertan en los tuyos, y los defiendas.

¡Buena suerte!

No hay comentarios:

Publicar un comentario